Los signos: una realidad cotidiana




¿Qué es un signo? Entre diversos conceptos, entregados por diferentes estudiosos como Eco, Pierce, de Saussure, entre otros; vamos dando cuenta que el signo resulta ya ser quizás parte de nuestras propias definiciones, en cuanto nos referimos a que los textos nos entregan la manera de ubicarlos en nuestra vida diaria, y de igual manera saber reconocerlo en nuestro actuar y hablar.

El signo se somete, al igual que el mundo, a cambios constantes y a evoluciones obligadas porque existe en este mundo que lo hace de igual manera. Todos nuestros actos y las cosas que hacemos y decimos ahora significan algo diferente a lo que representaban hace 10 o 20 años atrás, y eso es obvio. Pero, aunque haya evolucionado en cuanto a época y edad, el signo no pierde aquella cualidad que lo hace valer por sí sólo lo que explica o indica, siendo éstas dos últimas cualidades las que se unen para extender el signo en uno aún más amplio del que ya de por sí existía; es decir, algo así como “un signo dentro de otro signo”.

Siendo los signos, y su explicación e indicación, algo que se significa por sí solo, la evolución recae sobre la manera en la que el ser humano ha utilizado esto para comunicarse a través de pequeños dibujitos que explican e indican justamente algún estado de ánimo, sensación o pensamiento que queremos compartir con alguna otra persona sin necesidad de decirlo en
palabras o expresarlo literalmente para que nos entienda. Todo esto a través de una combinación de teclas que harán aparecer en una pantalla un objeto que, ayudado con la modernidad de una conexión satelital, hará saber a otra persona aquello que queríamos que supiera acerca de qué sentimos o pensamos en ese instante. Son los Signos en el Messenger.

Un signo es cualquier cosa que representa a un objeto al referirse a una cualidad o atributo de ese objeto. Es por eso que estamos en lo correcto cuando decimos que el signo nos ayudaría muy fácilmente a descubrir a qué nos referimos con una determinada expresión que tome una cualidad específica acerca de algo. En este caso, una sonrisa nos conecta directamente con algo alegre. Y no sólo la sonrisa humana, así también una línea curva en forma de una letra “u” alargada de igual manera nos lleva a pensar en algo así. Eso es lo que hace al signo algo que por sí sólo se hace valer en el amplio mundo del entendimiento, y que se ahorra la necesidad de aumentarle alguna otra connotación para que sea comprensible. Es el signo algo que vemos en cada uno de los momentos de nuestros días. Vemos humo, pensamos en fuego, vemos polvo, pensamos en tierra, vemos aquella letra “u” alargada pero inversa, y pensamos y sentimos que algo triste sucede.


Así ha evolucionado el signo con nosotros y el mundo. Ahora él, ingresa en una de las maneras de comunicarse más efectivas y famosas del mundo actual, posiblemente para simplificar las expresiones que normalmente necesitábamos decir en persona, y que ahora se resuelve a través de algo que podemos llamar “signos modernos”.

Posiblemente Eco, o Pierce, o de Saussure intentaban decirnos que cada explicación o indicación que se interrelaciona con el signo para formar otro aún más amplio, o algún signo individual que se acompaña con nuestro actuar o hablar, realmente se encuentran en todos los momentos en los que imaginamos, sentimos y pensamos. Hoy, tal vez sin darnos cuenta de ello, agradecemos la simplificación de nuestras expresiones y sentimientos; pero sin dejar de saber que es ahora aún más grande e importante para seguir, y evolucionar con él.

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